Iguazú: Cataratas y leyendas de amor

Cuando se habla de luna de miel, en cualquiera de los cuatro puntos cardinales, se piensa en las bellas Cataratas del Iguazú. En 1984, la Unesco las declaró patrimonio natural de la humanidad, y en 2011 se las eligió como una de las siete maravillas naturales del mundo.

Las Cataratas del Iguazú se ubican en el límite entre el norte de Argentina, Provincia de Misiones, donde están alrededor del 80% de los saltos; y, Brasil en el estado de Paraná donde se encuentra el restante 20% de los saltos.

Iguazú significa aguas grandes. Según la leyenda guaraní, en tiempos ancestrales vivía en esas aguas una serpiente gigante llamada Boi. Para aplacar sus furias, una vez al año se sacrificaba una doncella, la más bella. Pero un día, un muchacho profundamente enamorado, rapta a la víctima y se la lleva en una canoa. Boi, furiosa, decidió agitarse y divide el caudal en dos partes. Así los amantes estarán separados para siempre. Ése fue el origen de tan portentosa y sonora catarata.

Iguazú tiene unos 275 saltos. Se les puede recorrer por bote, por el circuito interior, y terminando en un rocío permanente. O bien, se utilizan las pasarelas y miradores dispuestos para quienes quieren una visita más tranquila. El salto más grande de todos se denomina la Garganta del Diablo, con una altura de 80 metros y marca la frontera entre Brasil y Argentina.

La belleza natural de las cataratas se enriquece con la presencia de unos 80 tipos de mamíferos y unas 500 variedades de aves.

Y allí está el hotel Meliá Iguazú, que ofrece vista tanto a la selva como a las poderosas caídas de agua. Tiene piscina, canchas de tenis y un spa. Hay siete salas de reuniones para unos 600 invitados Su especialidad es atender parejas que bendicen su unión en las aguas del Iguazú.