Corcovado: una montaña rusa de agua

Sobre una balsa inflada, con seis o diez compañeros, cascos y salvavidas calados, la aventura continúa. La llaman rafting y consiste en deslizarse por corrientes fluviales, unas suaves y otras fuertes, algunas despejadas y otras llenas de escollos, en un juego donde la adrenalina se magnifica y el cuerpo entra en la tensión que sólo el peligro puede dar.

Y justamente en el centro-oeste de Argentina, está la provincia de Chubut, en el departamento de Futaleufú, en la comarca de los Alerces. Allí se encuentra el río Corcovado, famoso en todo el mundo por sus arroyos y grandes lagos.

Dos deportes se practican en la zona: la pesca de truchas (arco iris, marrones y fontinalis) y el del salmón del Pacífico. La segunda actividad que mueve mucho más aventureros

es la del rafting.

La ventaja del Corcovado es que tiene remansos tranquilos seguidos de marcadas pendientes que generan los rápidos de tres clases: II, III y IV. Allí la velocidad de las aguas se vuelve torbellino, los corazones se tornan locomotoras, y la pasión enamora a los amantes de los retos vertiginosos.

Una verdadera montaña rusa natural sobre el agua, en lugar de carriles, sin barandas pero sí con mucho trabajo en equipo para salir sin un rasguño.

Hay lugares para hospedarse y tenerlo como espacio para relajarse luego de cada encuentro con las corrientes del Corcovado. El Challhuaquen Lodge tiene muy buena reputación y queda en un poblado llamado La Aldea, en el corazón de La Patagonia. En la misma localidad hay un espacio para quienes viajan en sus casas rodantes, se trata de MotorHome eco-parking Viñas Nant y Fall.

Por otra parte, Hay una serie de pequeños chalets que conforman un villorrio, apacible para

descansar luego de una alta dosis de velocidad. Se trata de “El Nuevos Vientos”, rodeado de jardines en un verdadero paraíso terrenal.